Sigue intacto.
Durante mi visita al mercado de Los Cocos conocí a Josguar, un imponente y decidido niño pescador. Ya describí cómo lo conocí en mi Instagram, así que hoy quiero hablar de otra cosa referente a ese momento; quiero hablar de cómo me impresionó su actitud ante la vida y su transparente intención de intercambio: un pez por unas fotos.
El poder de su mirada era contagioso, transmitía decisión, firmeza y orgullo. Admito que me inspiró en cierto punto; a veces, en medio de mi esquizofrenia, pienso en postular ese trabajo a algún concurso y poder volver a ese mercado con algún premio en la mano, hacerle entrega a Josguar de su parte del botín y de un sincero y muy profundo «Gracias».

Sin temor a hundirse.
A veces quisiera tener ese mismo valor, el de caminar hacia lo profundo con determinación, sin miedo a lo desconocido, sabiendo que no habrá mayor dolor que la duda del «qué hubiese pasado si…».
Josguar me dio una lección gigante aquella mañana y por eso le dedico una entrada completa: porque llenó de valor este viejo saco de huesos rotos.
Arte y parte.
Como bien pueden ver (quienes estén aquí para ver), esta serie, este trabajo, al final, es más que un testimonio o un registro; fue y sigue siendo una búsqueda de respuestas, un intento desaforado por rearmar algunas partes que dejé en el camino y rellenar espacios que se fueron vaciando… Y creo que lo estoy logrando.
Igor Vecchini






