El trabajo de mi vida
Vengo a hacerme entrega a mí mismo de lo que puedo resumir como «El trabajo de mi vida». Lo que nació como un registro fotográfico del paso del tiempo a través de los lugares donde he vivido, terminó convirtiéndose en un eufórico y espiritual trabajo fotográfico que fue llenando mis vacíos con cada disparo.
Nunca me había sentido tan emocionado por un trabajo, nunca había disfrutado tanto cada salida con la cámara; no hubo fatiga ni cansancio alguno. Parecía tener batería infinita en lo que respecta a este registro y debo admitir que fue como una reconciliación con la fotografía y conmigo mismo. Me debía esa pasión por el trabajo, por vivir.

A veces solo necesitas volver a ver a tu madre.
El regreso a mi tierra natal después de 10 años tenía solo un objetivo principal: volver a ver a mi madre y a mi padre. Todo lo demás eran solo caprichos guiados por la nostalgia.
Debo admitir que era yo quien quería regalarle a mi madre la alegría de volverme a ver y devolverle la sonrisa, pero al parecer no me había visto en un espejo. Era yo mismo quien más necesitaba de ese reencuentro. Sentir su energía, escuchar su voz sin intermediarios y sentir su cálido abrazo se sintió como una inyección de vida directo al corazón.
«El que regresa nunca será el mismo»
Al final, el viaje no es solo un traslado físico, es un estado emocional que nos transforma y no es hasta que volteamos a mirar hacia atrás que podemos darnos cuenta de que todo valió la pena: la soledad, el desarraigo, la carencia y el dolor. Todo valió la pena.
Voy a tomarme mi tiempo en armar esta galería, para poder contarles más a detalle con todo lo que me encontré de mi mismo y darle aún más significado a cada fotografía.

Igor Vecchini







