Hay trabajos que simplemente se ven… y otros que se quedan contigo.
Esta sección nace desde ahí: desde la necesidad de resaltar artistas y proyectos que, de alguna forma, han impactado mi manera de ver, de sentir o de crear.
No se trata de nombres virales ni de tendencias.
Se trata de miradas.
En su mayoría, son artistas relativamente desconocidos, fuera del ojo del algoritmo, pero que he tenido la oportunidad de observar de cerca y, en algunos casos, incluso coincidir en el camino.
Hoy quiero abrir este espacio hablando de uno de ellos.
Hoy vengo a hablarles de Mr. Palais, fotógrafo venezolano residenciado en Santiago de Chile.
Al igual que muchos de nosotros, su camino en la fotografía comenzó de forma independiente y autodidacta. Desde entonces, ha ido construyendo un lenguaje visual propio —o al menos eso percibo—, porque si algo lo define es su constante necesidad de evolucionar, cuestionarse y empujar sus propios límites en cada nuevo proyecto.
Me tomé el atrevimiento de describir su trabajo como:
“Un ojo silencioso que retrata la automatización de nuestros corazones”



Y es que su forma de capturar el mundo puede pasar desapercibida…
pero la manera en que lo interpreta y lo transforma en imagen tiene una fuerza abrumadora.
El estilo de fotografía callejera de Mr. Palais
Su trabajo gira en torno a la fotografía en blanco y negro, un lenguaje que no solo domina, sino que ha hecho completamente suyo.
A través de él, nos muestra la ciudad y el peso del día a día desde una perspectiva profundamente poética.
El uso del motion blur como recurso narrativo, su atención a los detalles mínimos y su capacidad de retratar la personalidad más allá de lo físico, construyen una identidad visual que no busca perfección, sino verdad emocional.

Sus retratos fotográficos como idioma
Sus retratos —cercanos, muy cercanos— oscilan entre la sensualidad, la violencia y la oscuridad. Son imágenes que incomodan y atraen al mismo tiempo, generando una pregunta inevitable:
¿Qué es lo que estoy viendo… y por qué no puedo dejar de mirarlo?
Además, ha desarrollado una propuesta interesante en el uso de maquillaje editorial, creando escenas que rozan lo fantástico sin perder esa crudeza que caracteriza su obra.



Análisis del proyecto “No Somos Rutina”
“No Somos Rutina” es su proyecto más reciente, y también uno que ha venido construyendo durante años.
Se trata de una serie de fotografía callejera que no busca retratar la ciudad en sí misma, sino desnudar lo que ocurre dentro de quienes la habitan.
Aquí vemos trayectos repetidos, rostros que se disuelven en la monotonía, instantes de afecto que sobreviven con poco tiempo.
Su cámara se convierte en testigo de emociones contenidas: tanto las que mostramos, como aquellas que aprendemos a reprimir.
La rutina, en esta serie, no es costumbre…
es peso.
Es la narrativa central.
Es el mensaje.
Y, sin embargo, entre ese desgaste constante, también aparecen pequeños destellos: momentos de cercanía, pausas humanas, gestos que resisten.
El blanco y negro no solo acentúa la dureza, también revela esa ternura silenciosa que sobrevive en lo cotidiano.
Cada imagen funciona como un fragmento de una lucha invisible:
entre existir, permitirse sentir… o simplemente sobrevivir a uno mismo.



Quiero cerrar este espacio desde lo personal.
Porque más allá de su trabajo, Mr. Palais fue una de las primeras personas en acercarse cuando supo que la fotografía empezaba a llamar mi atención.
No solo me motivó a seguir, sino que compartió material, conocimiento y, sobre todo, una perspectiva que probablemente habría tardado años en construir por mi cuenta.
Y eso —en un camino que muchas veces se recorre en soledad— también tiene un valor enorme.














